Protocolo telefónico moderno

No soy fan de hablar por teléfono, aunque claro, esto no tiene ningún sentido para el sapo con el que el otro día hablé por 7 horas, sí… 7 horas non-stop, pero ésa es otra historia y aunque no lo crean precisamente de ésa historia sale este post.

¿No extrañan ésa época en donde uno no tenía que pasar 200 filtros para poder hacer una llamada?

Simplemente marcabas el número, con el terror claro, que contestara el papá de tu amig@ y te dijera que no eran horas de llamar, o que el niño que te gustaba descubriera que eras tú detrás del auricular…

Ahora, todo pasa por un estricto protocolo de seguridad onda aduana gringa, como si no fuera lo suficientemente difícil conocer a una persona gracias a todas las barreras que ponemos, la inseguridad del país, la inseguridad de la persona, la competencia –netflix incluido- porque si tengo que escoger entre mi serie favorita + pizza una tarde lluviosa y ver a –según qué- sapo, digamos que Netflix lleva las de ganar…

Pero volvamos a los protocolos, estábamos en la aduana gringa versión “algún día vamos a hablarnos por teléfono”

Uno primero tiene que ingeniárselas para tener el Facebook de la otra persona –o que tengan el tuyo- después de la stalkeada de rigor, mis amigas son expertas en ello, les juro que si el susodicho o susodicha no tienen Facebook, seguro encuentran una foto del amigo del amigo del primo en donde aparece y entonces hay una historia.

Una vez que son “amigos por face” entonces comienzas a chatear por el Messenger de Facebook y superada esa etapa –puede durar días, semanas o incluso meses- entonces intercambian ¡por fin! Teléfonos, pero no para hacer una llamada, no, si no para agregarse a whatsapp.

Ya en whatsapp, si tienes activadas las notificaciones de lectura entonces la tortura es proporcional al tiempo de espera que el susodicho o susodicha se tarde en responderte, y después de horas de largas conversaciones y dedos entumidos, entonces finalmente alguno de los dos se anima y por fin hace la pregunta: ¿Te puedo llamar?

te-puedo-llamar-1

¿Desde cuándo adoptamos éste estricto protocolo de llamadas?

 ¿Por qué nos da miedo simplemente marcar y nos escondemos detrás de un millón de mensajes? Confieso que una vez, incluso me la pensé antes de mandar un mensaje de voz.

Es mucho más fácil escribir que hablar, lo he pensado miles de veces, hay cosas que definitivamente no podría decir de frente, nos escudamos escribiendo y sin embargo nos pasamos la vida pidiendo ser escuchados… ¿lo ven? Quizá esas 7 horas después de todo no suenan tan descabelladas…

“No estás totalmente vestid@ sin una sonrisa”

By @AnaQueconQue

Ana Qué con Qué

Creo que la belleza es universal y al alcance de todos, aquella que viene desde dentro y donde no importa talla, edad, peso, estatura o tamaño de curvas. "No estás totalmente vestid@ sin una sonrisa"

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