Enamorarse no es amar

Querida Princesa Deshilachada:

¿Te acuerdas de esa película muy famosa protagonizada por Will Smith titulada “Hitch: Especialista en Seducción”? La premisa era precisamente cómo nosotros mismos nos boicoteamos cuando tenemos al amor en nuestras narices y no lo vemos o no lo queremos ver.

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Aventarle la responsabilidad de nuestras desgracias amorosas a Cupido, Afrodita, los astros o cualquier situación karmática, es simplemente liberarnos de todo tipo de culpa por cualquier error, voluntario o involuntario, que cometamos a la hora de conocer a alguien, idealizarlo, idiotizarnos y obvio, enamorarnos.

El problema de enamorarse es cómo te enamoras, pues te enamoras más de lo que ves, que de lo que es. Te idiotiza el tipo guapo, musculoso y que tiene algo; o la mujer que tiene la cara más angelical o el mejor cuerpo. Cierra los ojos y analízalo:

¿Realmente es esto el primer connato de amor o es un reflejo más prehistórico de preservación de la especie con el “animal” más apto?

Enamorarse es una cosa muy diferente a amar y seamos sinceros, ¿alguien podría enamorarse del hombre o mujer que tuvo la osadía de que se le escapara una flatulencia en su primera cita? ¿O te enamorarías de la persona que en la primera cita te dijera las muchas ganas que tiene de tener sexo contigo? Pues la realidad es que no y quien diga que sí, creo que se miente a si mismo.

Enamorarse y amar son dos conceptos absolutamente diferentes. Amar es aceptar a tu pareja con defectos y virtudes; es dejar a un lado egoísmos para entender que todos somos diferentes; es entregarse sabiendo lo que vales y sumándolo a lo que tu pareja ofrece. Amar es comprender que nuestra pareja no nos suma, nos complementa y que juntos creamos un gran equipo.

Enamorarse es idealizar al punto de idiotizar. Enamorarse es entregarse a lo menso esperando lo mismo (y eso es imposible). Querida Princesa Deshilachada, muchas ocasiones nos enamoramos de lo que vemos en el aparador, que de la calidad de lo que hay. Nos boicoteamos “enamorándonos” de un renacuajo cualquiera, creyendo que será el sapo que al primer beso nos sacará de la desdicha y al que amaremos eternamente.

En pocas palabras, nos enamoramos de un ideal, no de una realidad.

Respondiendo a tu pregunta. A mi no me enamoran, sino que me complementan. Amo con intensidad, no buscando que me amen igual, pues se supone que quien comparte su vida con la mía es porque buscó lo mismo que yo.

El Sapo Qué con Qué 

 

 

El Sapo Qué con Qué

Soy el Sapo Qué con Qué, respondo a la Princesa Deshilachada y a todas aquellas mujeres que no entienden el universo masculino, desde mi trinchera las cosas se ven distintas. Hombres y mujeres somos universos paralelos pero diferentes en extremo, entendernos es quizá misión de vida.

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