Coexistencia Pacífica: El clóset de una mujer

“No tengo espacio en el clóset”

Adam ni siquiera se había sentado en ese cafecito oculto donde siempre platicaba con Chloè y ya había soltado esta frase, estaba furioso y desconcertado, acababa de irse a vivir con su novia y el tema espacio ya era un gran issue.

No podía entender por qué las mujeres tenemos 40 pares de zapatos si solo usamos 10 -máximo-, tampoco lograba descifrar la diferencia entre un saco, un blazer, una chamarra o un abrigo; para él todos eran iguales, quizá, algunos de colores diferentes.

Los jeans eran ¡todos iguales! Por más que de verdad intentaba poner atención entre los skinny, boot cut, straight y otras tantas denominaciones que su nueva novia le dijo él seguía viendo unos simples jeans, eso sí, los “boyfriend” no los toleraba y le daba cierto terror que de verdad ella comenzara a usar los de él.

Carrie-Bradshaw-closet

La situación en el baño era insostenible, cada vez que quería usar un shampoo no lograba saber cuál era el correcto, se estaba enterando lo que es el acondicionador y para sus siempre perfectos 4 centímetros de cabello no lo necesita. La variedad entre acondicionadores, mascarillas y shampoos lo volvía loco, gel de ducha, jabón en barra, detergente líquido para lavar la ropa, ¿en la ducha?, esponja, piedra pómez, cepillo, peine de dientes anchos… Adam logró enumerar todos los productos que había ahí como si estuviera describiendo mi baño, tuve que reír internamente, pero el pobre estaba desesperado.

De verdad la amaba, pero el pasar de ser un león territorial que acaparaba los dos envidiables clósets de su apartamento a verse reducido a la mitad de uno de ellos lo volvía loco. Necesitaba desesperadamente el consejo de Chloè.

COEXISTENCIA PACÍFICA

Ésas fueron las palabras que le dijo Chloé a Adam, al principio el no entendió nada y en medio de su furia casi la ahorca por estar trayendo elementos de la guerra fría a un ¡momento trivial de pareja! Pero a Chloè le encantaban las referencias que la hacían parecer una erudita y sabía que con Adam podía permitírselas, era uno de los pocos hombres cultos que ella conocía, es por eso que le divertía tanto la exasperación que tenía ante un problema de “El clóset de una mujer”.

Pero las palabras de Chloè eran en serio, las mujeres cuando se refiere a ropa somos el peor enemigo, iremos monopolizando cada uno de los espacios de la casa, no importa si es grande o pequeña, nunca habrá suficiente espacio, si llegase a suceder, necesitaremos llenarlo; cual Carrie Bradshaw, en caso de ser necesario ¡usaremos el horno para guardar suéteres!

sweaters_in_my_stove

Así que después de dejar que Adam diera el segundo sorbo a su capuchino extra fuerte sin espuma, le explicó que el clóset de una mujer es territorio perdido, aun cuando haya sido tu clóset antes deja de luchar, coexiste pacíficamente, cede ese espacio y ella cederá otros.

A regañadientes Adam admitió que Chloè tenía razón, había visitado un millón de veces su casa y nunca había espacio suficiente en su armario, vestidos colgados por fuera, ropa por lavar a mano, ropa por lavar a máquina, ropa por guardar, una lista de cosas que quiere comprar… incluso alguna vez le propuso dejar en su apartamento las cosas que “menos usa” y así ella tendría más espacio, Adam se negó rotundamente, pero aun así Chloè no podía evitar intentarlo.

By @AnaQueconQue

“No estas totalmente vestid@ sin una sonrisa”  

Ana Qué con Qué

Creo que la belleza es universal y al alcance de todos, aquella que viene desde dentro y donde no importa talla, edad, peso, estatura o tamaño de curvas.
“No estás totalmente vestid@ sin una sonrisa”

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